Métodos creativos en el espacio del libro. Una revisión sistemática de los modelos de trabajo de Wallas, Kris y Munari en su encuentro con el proceso proyectual de las publicaciones de artista

Por María García Sánchez

13/12/2025 | https://doi.org/10.63083/lamec.2025.97.mgs


Ante la necesidad de esclarecer una estructura para la proyección de las publicaciones de artista, comenzamos a observar cómo disciplinas próximas, como el diseño o la arquitectura, abordaban sus procesos creativos. En esa búsqueda observamos como metodologías creativas y de resolución de problemas como la metodología proyectual de Bruno Munari o los procesos de design thinking ampliamente trabajados por IDEO, contribuían a la creación de obras novedosas que poseían gran influencia en la cultura y el contexto actuales. En ese momento nos preguntamos ¿Sería posible aplicar al espacio del libro estrategias de diseño como la metodología proyectual de Bruno Munari? Las  escasas indagaciones acerca de la implementación de métodos y metodologías de diseño en el proceso creativo de las publicaciones de artista nos conducen al análisis de los Prelibri del propio diseñador italiano, por lo que consideramos relevante el estudio de su metodología proyectual en comparativa con los modelos propuestos por Wallas (1926) y Kris (1952).

Wallas, Kris y Munari. Breve reseña sobre los modelos creativos.

El socialista ingles Graham Wallas presentó en su libro The art of thought (1926), un modelo en el que diferenciaba cuatro etapas del proceso creativo: la preparación, la incubación, la iluminación y la verificación. Por su parte, el psicoanalista e historiador de arte austriaco Ernst Kris, en Psychoanalytic Explorations In Art (1952) analiza el proceso creativo dividiéndolo en dos fases, la primera referida a la inspiración y la  segunda vinculada con la elaboración. Finalmente, Bruno Munari, en su libro ¿Cómo nacen los objetos? (1983) establece once etapas que discurren entre el planteamiento del problema y la solución: la descomposición del problema, en análisis de los componentes del problema, la recopilación de datos, el análisis de dichos datos, la creatividad, los materiales y la tecnología, la experimentación, la creación de modelos, la verificación y la creación de dibujos constructivos. Si establecemos una comparativa entre estos tres modelos, podemos observar cómo la extensión del proceso creativo varía en todos ellos en tanto que las etapas del proceso se pormenorizan. En este sentido, podemos afirmar que, cuando Kris aborda la fase de la inspiración, lo hace en virtud de una primera etapa donde resulta esencial “abandonar temporalmente los contenidos lógicos, racionales, que constriñen al pensamiento e impiden la formulación de nuevas soluciones…más tarde, en una fase de elaboración, las ideas están sujetas a una evaluación lógica/rigurosa” (Busse y Mansfield, 1984, p.48). De estas palabras podemos inferir la principal diferencia entre los modelos de Kris y Wallas. Mientras que el primero dota a los procesos conscientes de capacidad creativa, el segundo deja a merced de la consciencia únicamente la etapa de la verificación. Entre ellos dos, hallamos un punto intermedio, una referencia que parte de lo que Wallas denomina como preparación, pasa posteriormente por la etapa de conjugación de la información en la que interviene la creatividad y la fantasía, continúa con la elaboración de la idea y finaliza el proceso creador con la verificación. Se trata del modelo propuesto por Munari que se yergue como un conjunto de estos dos planteamientos previos y cuya aplicación al espacio del libro permite constituir proyectos sólidos a la vez que creativos.

Aplicación de los preceptos creativos a las publicaciones de artista

Usualmente, la creación artística ha esquivado la conceptualización de los procesos creativos, aludiéndose únicamente a la figura del genio creador, aquel artista al que las ideas le aparecen de imprevisto, al que el ingenio acude sin necesidad de una preparación o proyecto previo. Sin embargo, son numerosos los estudios que abordan esta problemática, apuntando a la capacidad de desarrollo del pensamiento creativo a través de numerosas herramientas, técnicas y métodos creativos. En este sentido, abordar el proceso de proyección de una publicación de artista con base en la metodología proyectual de Bruno Munari nos faculta para contemplar todas las posibilidades y así poder cohesionar los distintos aspectos que influyen en la creación de una obra en formato libro. En este sentido, partimos de la descomposición de los elementos del problema, subdividiéndolo en tipo de soporte, lenguaje, temática, encuadernación, formato, lectura, imágenes, ritmo, secuencia, tipografía,  lectura y manipulación, tiempo, presupuesto y edición. Todos ellos se conforman con base en un mapa mental, que nos permite cohesionar los distintos elementos y asumir el libro como un todo interrelacionado. Posteriormente, se reúnen y analizan los datos, dando paso a la pregunta de Munari ¿Cómo configuro todo esto de manera creativa? Aquí la capacidad para tener ideas no se deja a la iluminación inconsciente, al contrario, se inicia para potenciar esta creatividad un proceso de experimentación consciente que parte de la manipulación de los materiales y del acercamiento técnicas y estructuras del libro. Este proceso puede estar mediado no sólo por la práctica, sino también por técnicas creativas como la flor de loto o la lluvia de ideas, que fomenten la aparición de nuevas posibilidades nos permitan generar un prototipo, un modelo sobre el que iniciar la etapa de verificación. 

Conclusión

Los dos modelos previos a Munari presentan características comunes a la propuesta del diseñador italiano. Su modelo comparte con el de Wallas las etapas de preparación y verificación, mientras que se diferencia en la fase de generación de ideas hacer consciente toda la etapa creativa, mientras que se equipara con los preceptos de Kris en lo referente a la defensa de una elaboración consciente de ideas. Consecuentemente, aplicar la metodología proyectual de Bruno Munari al proceso creativo de las publicaciones de artista nos faculta para sistematizar la inventiva, alejándonos de la idea romántica del genio creador y potenciando, a través del análisis del libro como una creación global, con características propias y referentes sólidos, la fantasía y la inventiva. Así, se confirma que la aplicación de una metodología propia del diseño posee gran utilidad en lo referido a la sistematización de proyectos y que, lejos de coartar la creatividad, su implementación no sólo conduce a generar propuestas coherentes, sólidas y estructuradas, sino que también propicia la aparición de ideas sorprendentes alejadas de los cánones impuestos.


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