Formar para transformar: el poder de la investigación en la universidad a través de la metodología CBR
13/12/2025 | https://doi.org/10.63083/lamec.2025.96.lmja
En un contexto global marcado por el cambio climático, la pobreza, la desigualdad de género y múltiples formas de exclusión, las universidades se enfrentan al reto de no bajar los brazos ante su papel en la sociedad. No basta con transmitir conocimientos: es necesario generar nuevas formas de pensar, investigar y actuar que contribuyan activamente a la transformación social. En este escenario, la Challenge Based Research (CBR) emerge como una propuesta metodológica innovadora que integra investigación activa, aprendizaje experiencial y compromiso ético.
Este enfoque parte de una premisa clara: la universidad no puede mantenerse al margen de los problemas sociales urgentes recogidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, muchas veces el modelo educativo tradicional relega la investigación a un segundo plano, limitando la capacidad del alumnado para generar conocimiento propio y comprender la complejidad del mundo. Especialmente, en el ámbito de las Ciencias Sociales, este vacío reduce el potencial transformador de la educación. Frente a esta limitación, la CBR ofrece un marco metodológico que articula la investigación con el aprendizaje significativo, la acción comunitaria y el desarrollo personal.
De la CBL a la CBR: evolución de una pedagogía basada en retos
La metodología CBR tiene sus raíces en el Challenge Based Learning (CBL), una estrategia promovida por Apple y adoptada posteriormente en contextos universitarios. La CBL propone que el aprendizaje parta de retos reales, cercanos y significativos, fomentando el trabajo colaborativo, la creatividad y el pensamiento crítico. Esta metodología sitúa al alumnado en el centro del proceso formativo, invitándole a identificar problemas relevantes, investigar sus causas y consecuencias, y diseñar propuestas para su solución.
La evolución hacia la Challenge Based Research añade una dimensión clave: la investigación como desafío en sí misma. No se trata solo de resolver problemas, sino de cuestionarlos, generar nuevo conocimiento a partir de preguntas abiertas, hipótesis, análisis de datos o realizar trabajos de campo. Este giro metodológico permite que el alumnado desarrolle habilidades investigadoras, integrando la teoría con la práctica y conectando la formación académica con los contextos sociales reales.
Más aún, en experiencias previas como el proyecto “A.I.Driana”1, —centrado en el desarrollo de una herramienta preventiva para entornos digitales a través del storytelling—, se observó cómo se fomentaba la empatía, la participación y la implicación emocional en procesos de investigación. La CBR, por tanto, facilita no solo la formación de profesionales competentes sino también la de personas capaces de vincularse ética y emocionalmente con los problemas sociales que investigan.
Aplicaciones reales: dos casos de estudio
Para ilustrar el impacto transformador del enfoque CBR, se presentan dos experiencias académicas concretas que han movilizado al alumnado desde la investigación hacia la acción.
Caso 1. El ocio nocturno en los jóvenes
En el primer caso, estudiantes del Grado en Criminología abordaron la problemática del ocio nocturno desde una perspectiva crítica. Se convirtieron en investigadores/as activos/as, analizando patrones de consumo, seguridad, violencia y convivencia asociados a la noche urbana. Esta experiencia les permitió desarrollar competencias clave para su futuro profesional (como el análisis de datos, el trabajo en equipo o la comunicación de resultados), pero también les hizo conscientes de su papel como agentes de cambio. El proyecto facilitó un aprendizaje integral en tres dimensiones: aprender a aprender (reflexión metodológica), aprender a hacer (diseño y ejecución del estudio) y aprender a ser (compromiso social y ético).
Caso 2. Estudio de la identidad de la Generación Z
El segundo caso presenta un reto interdisciplinar que involucró a estudiantes de Criminología, Publicidad y Comunicación Audiovisual. El objetivo era doble: analizar la identidad de la Generación Z y, a partir de esta comprensión, crear productos visuales (series filatélicas) para el Grupo Correos. El proyecto se estructuró siguiendo el modelo CANVAS CBR, que organiza el trabajo en tres fases: Engage, Investigate, Act, heredadas de la metodología CBL.
Esta experiencia no solo promovió la cooperación entre disciplinas, sino también una fuerte implicación del alumnado. La participación fue elevada, la motivación intrínseca se mantuvo alta y los resultados fueron productos creativos de gran calidad, con una sólida base investigadora. La integración de herramientas de inteligencia artificial generativa en el proceso creativo también potenció el debate crítico en el aula, invitando a reflexionar sobre los límites éticos y estéticos del uso de estas tecnologías en contextos comunicativos.
El aprendizaje, de nuevo, se manifestó en tres niveles: selección crítica de fuentes y análisis de datos (aprender a aprender), uso de tecnologías y lenguajes visuales (aprender a hacer), y comprensión personal de la propia generación y de sus tensiones culturales (aprender a ser).
Más allá del aula: universidad, innovación y compromiso
Los resultados de estas experiencias apuntan hacia una necesidad urgente: transformar la universidad para hacerla más relevante, flexible y comprometida con los grandes desafíos del siglo XXI. La CBR demuestra que es posible enseñar investigando y aprender transformando. Al romper las barreras entre teoría y práctica, entre conocimiento y acción, esta metodología activa el pensamiento crítico y el compromiso ético del alumnado, haciéndolos partícipes de procesos sociales reales.
Además, derriba las paredes del aula permitiendo la colaboración de los estudiantes con investigaciones académicas. En estos dos casos, los retos se convirtieron en proyectos liderados por el Grupo de Conocimiento e Investigación en Problemáticas Sociales (GCIPS) de la Universidad Europea, contribuyendo a su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Conclusión: investigar para cambiar
La universidad contemporánea no puede limitarse a reproducir conocimiento. Está llamada a ser un espacio de creación, diálogo y transformación. En este contexto, la CBR se presenta como una herramienta metodológica potente para articular el aprendizaje con la acción social, la investigación con la creatividad, y el compromiso ético con la formación profesional. Los casos presentados demuestran que cuando se confía en el potencial del alumnado como investigador, creador y ciudadano, el aprendizaje se vuelve significativo, profundo y transformador. Adoptar metodologías como la CBR es una decisión política y ética que convierte a la universidad en agente de cambio social. En tiempos de crisis, hacerlo es una responsabilidad y no solo una alternativa.
- Desarrollo de una herramienta preventiva a través del “storytelling, en el marco de una Etnografía Digital sobre prácticas y experiencias de vulnerabilidad juvenil en entornos digitales». Entidad financiadora: Universidad Europea de Madrid. Carácter del proyecto: Competitivo, carácter interno. Número de registro OTRI: 2021/UEM26. Número de registro CI: CIPI/213006.48. ↩︎
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